jueves, 30 de diciembre de 2010

Mis lecturas del 2010

Este es el primer año que la paso fuera de la universidad. No puedo decir otra cosa que mis lecturas, antes flojas e intermitentes, han aumentado en calidad y cantidad, y esto gracias a que ya no pierdo el tiempo con los profesores ineptos y sus cursos que son simple fachada de la ignorancia más descarnada. Sí: se lee más y mejor estando fuera de la universidad.

Es la primera vez que hago un recuento de mis lecturas anuales y, siguiendo la tendencia de los blogs sobre libros, ahí va mi lista en orden de finalización: (he adoptado la eficaz fórmula de este blog. Cada título estará designado por un color. Así, el verde indica que el libro me encantó; el azul, que el libro puede resultar entretenido; fucsia, que me pareció flojo o simplemente no me enganché con él; y rojo, que el libro es un completo fiasco.)

1.- Un mundo para Julius (Alfredo Bryce Echenique). El año lo empecé leyendo esos libros fundamentales que nunca había leído. Recuerdo a un amigo, en estado de ebriedad, evocando a Julius de manera nostálgica. Eso bastó para que a los pocos días empiece este hermoso y tierno libro de Bryce.
2.- Seda (Alessandro Baricco). Lo leí en e-book. Sostengo que fue por esto que no me gustó.
3.- 56 días en la vida de un frik (Morella Petrozzi). Le saqué copia a este libro que, al parecer, pertenecía a una chica de Arte de mi facultad. Se pierde en divagaciones feminista-anarquistas.
4.- El sol salía en un Chevrolet amarillo (Luis Freire Sarria). Buen libro de Freire Sarria. Lo raro es que son cuentos y fungen de novela (ganó el BCR).
5.- Once quince (Pedro Casusol). El primer libro de narrativa publicado por Editorial Paracaídas y, sin lugar a dudas, un gran trabajo. Bien escrito, corto y entretenido.
6.- El círculo Blum (Lucho Zúñiga). Un libro muy pretencioso aunque por momentos llamativo.
7.- Los inocentes (Oswaldo Reynoso). Brillante libro de Reynoso. ¿Cómo no lo leí antes?
8.- La piedra alada (José Watanabe). Buenos poemas, pero no me animo a leer más de Watanabe.
9.- Cómo me hice monja (César Aira). A mi no me gustó, francamente; aunque reconozco que tenía sus momentos de cúspide. El final es tonto.
10.- El perro sulfúrico (Luis Freire Sarria). Me gustan los libros premiados. Este lo compré con ansias. Había leído un extracto en El Comerio, pues ganó su premio de novela, y dije "qué bien escribe". Leerlo me llevó la mayor decepción. Es un libro bien escrito pero malo.
11.- Buenos días tristeza (Françoise Sagan). Un librero me lo recomendó y, semanas después, lo compré. Sin duda, lo mejorcito de este año.
12.- Hotel de las nostalgias (Óscar Hahn). Me gustó mucho esta antología poética. Lo recomiendo.
13.- Pájaros en la boca (Samanta Schweblin). Tremendo libro de cuentos de la argentina. Logra un  grado de tensión que pocos narradores pueden.
14.- Estación final (Hugo Coya). Lo leí hasta la mitad y lo abandoné por motivos de trabajo. Es un reportaje sobre los peruanos muertos en los campos de concentración. El tema es muy original.
15.- Balas perdidas (Solange Rodríguez Pappe). Es un libro de cuentos, algunos buenos pero le falta corregir.
16.- El viaje que nunca termina (Carlos Calderón Fajardo). Un libro muy engañoso. Empieza bien y se cae totalmente mientras uno avanza.
17.- La novia de Corinto (Carlos Calderón Fajardo). Detesté su lectura, no puedo negarlo. Incluso lo promocionaron sin merecimiento alguno.
18.- El futuro de mi cuerpo (Luis Hernán Castañeda). Decepción total. LHC se ha metido un autogol con esta novela.
19.- En las arenas de Homero (Marco Martos). Buen libro del poeta piurano. Me conecté con él gracias a que aún leía la  Ilíada.
20.- Los geniecillos dominicales (Julio Ramón Ribeyro). Entretenido, simplemente.
21.- Sonata para kamikazes (Giancarlo Poma Linares). Gusta pero no convence.
22.- Ilíada (Homero). Es un clásico que me debía desde colegio.
23.- Pudor (Santiago Roncagliolo). Solo he leído este libro de Roncagliolo y no sé si es suficiente para afirmar que se trata del escritor peruano más sobrevalorado de todos los tiempos.
24.- Las islas (Carlos Yushimito). Hace tiempo le tenía hambre a este librito de cuentos. Todo el mundo hablaba perlas de él. Es cumplidor pero su lenguaje es muy inextricable.
25.- Otras tardes (Luis Loayza). Un gran orfebre del lenguaje. Paciente y evocador. Pudo ir en verde.
26.- Las flores del mal (Charles Baudelaire).Creo que llevaba casi dos años leyéndolo de a pocos. Hay poemas sumamente brillantes.
27.- El amante (Rosario Cardeña Tintaya). Otro libro premiado que no justifica su condición. Malísimo.
28.- Narraciones (Chejov). Sin duda, debo leer más del ruso.
29.- La conciencia del límite último (Carlos Calderón Fajardo). Increíblemente este libro es bastante bueno. Faltaría pulirlo un poco para que sea una joyita. Soy muy exigente, así que lo pongo en azul.
30.- Bartleby y compañia (Enrique Vila-Matas). Tremendo libro de Vila-Matas.
31.- Los anillos de Saturno (W. G. Sebald). Después de leer a Sebald, uno entiende la literatura de otra manera.
32.- Los cínicos no sirven para este oficio (Ryszard Kapuscinski). Un libro de la carrera. No es la gran cosa.
33.- La noche de Morgana (Jorge Eduardo Benavides). Leyendo aún.

Es todo.
¡Feliz año nuevo!

Siete consignas para un joven escritor


Navegando por la web de la Revista Eñe, y a propósito de la lectura de un libro de cuentos de Jorge Eduardo Benavides, encuentro siete consejos que da el escritor peruano a los aprendices del oficio. Ahí va:

1. Asegúrate de que realmente te interesa escribir la mejor literatura que puedas crear y no te conformes con menos. Pero asegúrate de ello. De lo contrario, dedícate a otra cosa.

2. Escribir es importante, con disciplina y con rigor. Pero mucho más importante es corregir lo escrito. Sin corrección no hay nada.

3. No confíes demasiado en la inspiración. No confíes demasiado en la técnica. Escribir un cuento requiere 99% de inspiración y 99% de técnica.

4. Busca tu propia forma de expresar lo que quieres decir: la literatura es un acto profundamente sincero, personal e instransferible. Encuentra tu propia voz.

5. Sé organizado: pocos escritores en el mundo disponen realmente de todo su tiempo sólo para escribir. De manera que acepta que casi nunca tendrás tiempo para escribir. Pero cuando lo tengas, aprovéchalo al máximo.

6. Huye de los escritores que te hablan del «vértigo de la página en blanco». Si te encuentras a uno de ellos, recomiéndale que escriba en folios azules: se empieza por esa excusa para no escribir.

7. Lee mucho, sobre todo a los maestros del género: allí están las grandes enseñanzas de la buena literatura. Conviértete en un excelente lector de literatura y busca siempre ser mejor lector que escritor.

lunes, 27 de diciembre de 2010

El monitoreo de la semana (IV)

Este es el último post del mes y del año con respecto a mis temas de autovigilancia. Se supone que estos son posts domingueros pero ayer no hubo internet en el lejano pueblo donde vivo. Mientras mi hermano y yo conversábamos aburridos y sin conexión, la analogía de estar sin internet y la de estar sin luz (como en un apagón) se presentó ante mí como una certeza.

Cinemero
Acabo de ver "La Chinoise" de Godard. Solo resta leer algunas críticas que ahonden en la comprensión de esta genial película del director francés, quien es primo hermano del candidato a la presidencia (PPK). ¿Pareciera una broma por el día de los inocente, no? Pues es verdad.

Librofilia
Terminé de leer "Los anillos de Saturno" de Sebald, y en un futuro no muy lejano planeo tener "Austerlitz" entre mis manos. Dicho sea de paso, esta navidad hice regalos y le compré a K. "Los cínicos no sirven para este oficio", del periodista polaco Ryszard Kapuscinski. Siguiendo la norma, lei este libro antes de envolverlo en el papel navideño. Lamentablemente nadie se aventuró a regalarme "El desierto de los tártaros" de Buzzati, pero sé que algún día no muy lejano, embebido por el espíritu intelectualoide francés de "La chinoise", me la compraré y la leeré de cabo a rabo en un cafetín del centro de Lima, fumando uno que otro cigarro, en tanto mi salud lo permita.

El arte de escribir
Estoy en la fase de transcribir mi cuento a la PC. Luego vendrá una fase de correción sumamente escrupolosa. La idea es trabajarlo una o dos horas al día. Sé que hoy es lunes y no puedo flojear.

La tesis
¡Oh, la tesis! Esta semana me reuní con mi asesora, quien me prestó un libro y prometió darme otro la primera semana de enero. Felizmente, acabo de hacer un horario de trabajo (iba a titular este post "Encontré trabajo") ya que he decidido priorizar la tesis antes que a la literatura. Así es. Hay una especie de habitación a medio construir en el segundo piso de donde vivo y es allí donde he colocado un escritorio y una silla negra sin respaldar. Por ahora, se podría decir que es mi gabinete. Allí subo a leer y hacer apuntes. La idea es convertir esta rutina en un trabajo propiamente dicho, con horarios a respetar y descansos incluidos. Ya hace mucho que postulé a La República y, como no me llamaron -y creo que no llamarán, y es mejor así-, no tengo compromisos laborales con nadie (tampoco los buscaré). He decidido acabar la tesis en la primera mitad del 2011 y luego buscar un trabajo digno.

Hoy es lunes y tengo muchas cosas por hacer. Empiezo por bañarme.
¡A luchar contra la flojera!

domingo, 26 de diciembre de 2010

Mi autodisciplina


Si hay algo que detesto más en este mundo es al aparato de represión estatal. Es notable la manera cómo, desde la época romana, el sistema militar ha ido creciendo sobremanera llegando a su punto más crucial hoy, en donde los hombres soldado ya sólo destacan no por sus valores sino por el acceso a la tecnología de destrucción. Pero si hay algo que no puedo dejar de envidiar -no tanto al sistema militar sino al hombre que lo adopta- es esta capacidad de orden, sacrificio, pulcritud y autodisciplina que poseen los soldados. 

Como se acerca el año nuevo, estuve pensado sobre lo que debería hacer para el 2011. Mejorar muchas cosas sobre mí están dentro de mis grandes metas y, qué duda cabe, no podría lograr nada si no tengo como base a la "autodisciplina". Es lo único que elogio de las personas. De esta forma, el hombre (soldado, escultor o santo) destaca no por algún atributo excepcional, sino por su fortaleza moral y de espíritu, por su convicción férrea que recogerá buenos frutos.
Al respecto, encontré lo que busca en un blog. He aquí el post:

Autodisciplina

Autodisciplina en el trabajo y en el estudio

Hoy hablaremos de la autodisciplina, algo muy necesario para cumplir tus planes y horarios de estudio. Probablemente llevas unas semanas que no cumples tus planes de estudio y por esta razón vamos a hablarte de la autodisciplina.

La autodisciplina podríamos definirla como la capacidad de llevar a cabo un acción por ti mismo, con independencia de tu estado emocional.

La autodisciplina es lo que te permitirá cumplir satisfactoriamente tus planes y objetivos de estudio. Hay cuatro pilares sobre los que descansa:

  • Aceptación, esto es convencimiento total de acometer un reto, una meta, una tarea, unos nuevos hábitos.
  • Fuerza de voluntad, determinación total a la hora de ponerte a hacer tu tarea sin excusas y con buen ánimo.
  • Esfuerzo y constancia. Ya hemos hablado de la constancia y el esfuerzo (te recomendamos que lo leas).

Cómo fortalecer la autodisciplina

La autodisciplina es como un músculo, cuanto más lo entrenas más fuerte se pone y cuanto menos lo entrenas más débil es. El entrenamiento muscular y el entrenamiento para fortalecer la autodisciplina tienen mucho en común. Si en los inicios de un entrenamiento le pones una carga excesiva al músculo quizás lo único que logres es dañarlo. Tendrás que probar progresivamente con poco peso e ir aumentándolo poco a poco, conforme vaya adquiriendo fuerza.

Con la autodisciplina pasa algo similar. Deberás fortalecerla progresivamente. Poniendo una "carga" ligeramente superior cada día. Es importante que te propongas metas que puedes alcanzar con éxito, pero cerca de tu límite. Conforme vayas afianzando tus éxitos deberás ir incrementando tus "cargas"y expandiendo tu límite hacia arriba.

Desarrollar autodisciplina te servirá para muchísimas cosas en la vida. No solamente te será útil para mejorar en tus estudios, sino en el trabajo, en todos tus retos personales, etc. Puede ser uno de los tesoros personales más valiosos.

Un ejemplo de autodisciplina en el estudio

Supongamos que deseas desarrollar la capacidad de estudiar cuatro horas reales diarias sin caer en distracciones y otras pérdidas de tiempo.

  • Primer día: te esfuerzas y lo consigues.
  • Segundo día: fracasas completamente. Cuatro horas es demasiado tiempo para ti. Pues manos a la obra... Vamos a entrenarnos....
  • Tercer día: una hora y descanso;
  • Cuarto día: dos horas y descanso;
  • Quinto día: dos horas y media y descanso;
  • Sexto día: tres horas y descanso;
  • Séptimo día: tres horas y descanso;
  • Octavo día: cuatro horas ¡conseguido!
Esto es: hay que proseguir el entrenamiento progresivamente hasta conseguirlo. Quizás necesites quince días o un mes para poder conseguir cuatro horas de estudio de calidad, con buena concentración, sin distracciones y un extraordinario rendimiento. Aunque emplees mucho tiempo en lograrlo, lo importante es que tengas la determinación, fuerza de voluntad, esfuerzo y constancia hasta alcanzarlo. Al final lo lograrás.

Recuerda que debes ser activo en el control de tu estudio evaluando tus resultados. E insisto también en la fórmula secreta para fortalecer la autodisciplina es "AVEC": Aceptación, Voluntad, Esfuerzo y Constancia.

Por último es importante que antes de disponerte a desarrollar tu autodisciplina estés convencido de que merece la pena ser un buen estudiante (ver nuestras 101 razones para ser un buen estudiante) y tener una predisposión a no rendirse nunca (ver No te rindas nunca).

viernes, 24 de diciembre de 2010

Los anillos de Saturno

En ocasiones, cuando converso con algunos amigos con los cuáles comparto afinidades literarias, les suelo preguntar qué libro me recomiendan leer y, en el caso que lo tuviesen, si su préstamo es posible. Así fue como conocí a W. G. Sebald y ese fascinante libro intitulado "Los anillos de Saturno", el cual, inexplicablemente, ejerció un fuerte influjo sobre mí.

Winfried Georg Sebald (1977 - 2001), alemán establecido en Inglaterra, fue un notable académico y profesor de literatura, además de genial escritor. Al revisar algo sobre su vida me sorprendió enterarme que falleció a causa de un accidente automovilístico. En la noticia recogida por El País es descrito como un hombre que destestaba la tecnología y que no leía literatura cotemporánea; atributos que me gustaría poseer, sobre todo el segundo.

"Los anillos de Saturno", publicado en 1995, es un relato  envolvente que transita entre la historia y la novela, sin pertenecer a ningún género en particular. Esta hibridez le otorga al texto un poder de atracción, en muchas partes, insoslayable.

El argumento de la historia es simple: un hombre llamado Sebald narra en primera persona su recorrido a través de Suffolk, un condado en la costa este de Inglaterra, en donde cada pequeño suceso le ayudará  a recordar y a reconsruir una memoria cada vez más extensa e inagotable. A través de un viaje en el que describe la arquitectura, tradiciones e historia de un pueblo, se explaya lentamente hacia un horizonte más amplio, que abarca el universo mismo y el papel que el hombre juega dentro de él.

Es así cómo Sebald, literalmente, nos toma de la mano y hace partícipes de su recorrido. Esta es la única razón que encuentro para justificar porqué este libro es tan adictivo: uno, simplemente, no puede parar de leer.

Esta memoria, a la que he hecho referencia, se fusiona con el conocimiento erudito de la historia de Inglaterra, Alemania, África, Holanda y China, así como de las Ciencias Naturales y el Arte. Las imágenes brotan potentes ante el lector, quien observa la destrucción de las cosas de la que Sebald es testigo.

En el libro, dividido en diez capítulos, encontramos también muchos otros personajes que participan del relato. Sus anécdotas conforman la piedra angular de esa gran historia que Sebald intenta capturar. Es increíble cómo, sin que el lector lo perciba, éste mismo se encuentra saltando de una historia a otra, con una sensación de fascinación en constante crecimiento.

Para disfrutar de este texto tuve que esperar hasta muy entrada la noche, cuando todos en casa suelen apagar el televisor para dormir (el menor ruido o distracción podía ser un obstáculo imperdonable). Apagaba entonces las luces y dejaba una lámpara prendida, que alumbraba sobre mi cabeza el libro y la copa de vino, ingrediente indispensable.

Premios Libros y Literatura 2010

 Libros
 
Con el objetivo de hallar las cuatro mejores reseñas literarias de la blogosfera y premiar a sus escritores con el Marcapáginas de Plata y sendos lotes de libros valorados en total en más de 3.000 €, el Equipo de Libros y Literatura organiza los “Premios Libros y Literatura 2010”.
Para participar en él, todas las personas físicas poseedores de un blog y/o escritores habituales de él deberán inscribirse, antes del sábado 25 de diciembre de 2010, siguiendo los pasos indicados en las bases completas del concurso.
La elección de los ganadores se llevará a cabo mediante dos jurados. Dos de los premiados serán elegidos por un jurado cerrado compuesto por los miembros del equipo de Librosyliteratura.es, escritores, editores y creadores de blogs literarios. Los otros dos ganadores serán escogidos por el público en general, entre los que se sortearán tres lotes de 20 libros cada uno. El período de votación será del lunes 27 de diciembre de 2010 al miércoles 5 de enero de 2011.
También, el blog que haga difusión y consiga más clics en el banner oficial del concurso colocado en su página, será ganador de otro lote de libros. Entre los blogs difusores que no ganen, se sorteará otro lote. La resolución de los premios se hará pública el viernes 7 de enero de 2011, así como los nombres de los ganadores de los sorteos. Para más información sobre el concurso y sus premios, lee las bases completas aquí: http://www.librosyliteratura.es/concurso-libros-2010.html.
 

martes, 21 de diciembre de 2010

La luna de Pierrot

He decidido postear presentaciones de libros o revistas de manera que pueda mantener un pequeño lazo con el mundo de la industria cultural, ese que se mueve casi como una sombra o repta entre espacios cada vez más y más reducidos. Aquí, la presentación de, al parecer, la última publicación de este año:


Presentación de la revista
"La luna de Pierrot No. 1"

Recital: Sonia Luz Carrillo, Laura Rosales.
Lectura: Christian Elguera.
Danza Contemporánea: dirigida por Jean Carlo Osambela.
Acústico: Grupo Viejos Necios.

Hora: 4:30 p.m.

Ingreso: Libre.

Lugar: Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Lima)

lunes, 20 de diciembre de 2010

El monitoreo de la semana (III)

Recuerdo que de niño esperaba con suma ansiedad la navidad y miraba el calendario a la expectativa de la llegada del 25, como si se tratase de una celebración crucial hecha para mí y de la que no me podía perder. Era también una excusa para que me regalaran juguetes, lo cual hacía más atractiva esa fecha. Pero sobretodo, era ese espíritu navideño del que todos hablan y que solo los niños saben -sabemos- oler muy bien y disfrutar de él. Hace poco recordé esto: mi ansiedad frente al calendario. Y otra vez me sentí tentado a ver la fecha, la cual ahora mismo vuelvo a ver porque se me ha olvidado: cae sábado.

Pienso en estas cosas al tratar de poner en orden mis actividades hechas en la semana. Era inevitable que mire un poquito al futuro para ver lo que me toca hacer y era también seguro el toparme con una fecha tan especial. Esta navidad será la primera que haré regalos.

Cinemero
Para iniciar con estos posts -que cada vez se hacen más y más largos, y parece que esa será su tónica- me gustaría empezar a hablar de la película que vi ayer. Quien no haya visto "Corre, Lola, corre" podría ser un ignorante del buen cine y es por ese motivo (salir de la ignorancia) que la vi ayer. Desde el inicio hasta el final es imposible pestañear. Esa música electrónica que va al compás de la carrera desesperada de Lola marca el ritmo de la película. El color rojo en los objetos más simbólicos de la historia: el cabello de Lola, el teléfono, la bolsa con el dinero robado, la ambulancia, la atmósfera de los amantes después del sexo. Se podría decir que todo en esta película marca ese roce de perfección que acompaña a las mejores obras de arte. Y pensar que es una película de culto y yo recién la veía.

Librofilia
Aún no he podido acabar con el buenísimo libro de Sebald. Es literatura en estado puro. Es más, Sebald debió haber escrito en español para disfrutar sin los intrusos de la traducción de su magnífica prosa. Supuestamente debí haber escrito ya una reseña literaria para un blog que sortea un premio navideño. Hace unas semanas les escribí para mostrarles mi interés de publicar reseñas en su web, y hace apenas unas horas me entero que no me quieren admitir "porque ya son muchos los redactores".

Quería intentar algo así para practicar el reseñismo, pero veo que será un trabajo que destinaré exclusivamente a este blog. Pensándolo bien, tampoco estoy siendo sincero. Este blog no me genera esa presión de hacer las cosas. En este caso, el de reseñar. Intuía que meterme a un club de reseñistas podía inducirme a escribir más y mejor sobre los libros que leo (y tener así la excusa de leer los libros buenos y actuales y algo caros). En fin, ahora no quiero comprometerme en nada y, si me chotearon, eso también tiene porqué alegrarme.

Volviendo a Sebald, lo acabaré tal vez el martes y haré la reseña antes del sábado, día en que caduca la convocatoria.

El arte de escribir
Esta semana volví a una vagancia extraña. Por un lado, me excusaba en la figura de haber concluído el cuento que había planeado escribir y, por otro, sentía que no podía hacer otra cosa más que reescribirlo. Incluso se me vino otro a la mente, del cual he pensado que bien podría ser una novela. Lo cierto es que apenas he hecho amagos de escritura, lo cual contradice mucho mis intenciones de la semana pasada. Pero volveré a retomar el ritmo.

Ahora todo se hace un poco más difícil (no me estoy quejando). Mi hermano vino de un largo viaje y como él representa el ruido en mi hogar, es inevitable que mis momentos de tranquilidad -jamás aprovechados- hayan teminado. Mañana llevaré al desértico segundo piso una pequeña mesa y una silla y me dispondré a trabajar. Debo ser estricto con mis horarios.

La tesis
Mi tesis. ¿Qué puedo decir de ella? O, mejor aún ¿qué puedo decir de mí? ¿Contrato un verdugo para que me azote? Debo disciplinarme. Ya es demasiada mi tendencia a la flojera. O es el facebook o es el twitter o es el aNobii o es el sueño vespertino. Sé que este mundo está podrido en distracciones pero se supone que son los santos, la gente que se sacrifica y los mártires cotidianos quienes llegan hasta esa excelencia mágica. Por tal motivo, vuelvo a ver ese extracto de la película "Despertando a la vida", en donde un hombre viejo le cuenta al protagonista lo siguiente:

Hay dos tipos de mártires en este mundo: los que sufren de una falta de vida y los que sufren de una superabundancia de vida. Yo siempre me coloco en la segunda categoría. Cuando reflexionas sobre ello, casi toda la conducta y la actividad humana no es esencialmente muy diferente del comportamiento animal. Las más avanzadas tecnologías y la manufactura nos proporcionan, como mucho, el nivel de super-chimpancé. En realidad, la brecha entre, digamos, Platón o Nietzsche y el humano promedio es mayor que la brecha entre este chimpancé y el humano promedio. El reino del espíritu real, el verdadero artista, el santo, el filósofo, rara vez se logra. ¿Por qué tan pocos? ¿Por qué la historia y la evolución del mundo no es una historia de progreso sino una interminable y fútil adición de ceros? No se han desarrollado valores mejores. Diablos. Hace tres mil años los griegos estaban tan avanzados como nosotros ahora. ¿Qué son estas barreras que impiden que la gente logre siquiera acercarse a su potencial real? La respuesta la podemos encontrar en otra pregunta, que es ésta: ¿Cuál es la característica humana más universal: el miedo... o la pereza?
Y es cierto. Son la pereza y el miedo los principales obstáculos que nos inmovilizan y debemos sortear. Ver esto me renueva. Me motiva. Siempre necesito de estas clases de "pastillas para la moral". Pondré un orden a todo lo que estoy haciendo, a cada momento.

El jueves me encontré con Javichín, el obandista filósofo, y me mostró el manuscrito de su tesis. Yo pensando en comprar una netbook y él ya tenía escrita casi toda su investigación en un cuaderno. Lo envidié profundamente, y -según una etapa de la envidia- decidí imitarlo. 

Para esta semana solo tengo una tarea que cumplir hasta el cansancio: luchar contra la madlita flojera a cada segundo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

The consciousness of the last edge

When I started to write this, I tried to remember the last kindness´s episode I lived… but it was almost impossible. So I thought how difficult is to find amiability in my life. Why? I try to be good and helpful with other people. Sometimes I´m egocentric -I recognize it- but most of the time I´m the most generous person in the whole world.

I remember one day in the Book Fair in Lima. I was working for a newspaper and had to interview a writer the next week because of the publication of his last novel. There was me, looking for a guy called V., who was the editor of this book. He would give me the phone of CCF, the writer.

When I arrived to his stand, he mentioned that CCF was in Ecuador, having a short time of holidays with his family. “He will come back in two weeks”, said V. I was pleased to hear this news. I had a lot of things to do and the only thing I wanted was to finish the interviews.

I begun to look at the new books that V. had edited the last year. In the stand there was a guy commenting with V. about the same books. I was amazed that he had read all CCF´s Books, and that was a hard work because he is a prolific author. So I started to talk to this guy with clear eyes and blond hair. He studied Laws and had a pretty taste for literature, like me. He also wanted to be a writer. “Like Hemingway”, he said, checking the portrait of a book.

Then he shows me the novel. “Here is”, he expressed. “This is the best novel of CCF”. He was happy, like a teacher with his pupil. He showed me the book called LCDLU, and I felt immediately anxiety to read it.

He put the book in its place and then commented that this novel was “almost perfect”. This words increasing my wishes of read the book, but it cost s/. 20 and I had no money.

So I was abandoning the stand -and the Book Fair too- passing by other stores, when V. came to me, held my arm and gave me the book that the boy with clear eyes mentioned. “Take it”, he said. “I know you will do a great interview”. And I said “thank you”, but I was astonished with my mind in blank.

This last week, when I finished the book, I remembered this kind episode I lived, and the first thought that came to my mind was “this guy was not wrong. What great book!”

domingo, 12 de diciembre de 2010

El monitoreo de la semana (II)

Unos cuantos ítems van en esta clase de posts, los cuales trataré de escribir directamente y sin preámbulos (como hago ahora). Ahí va:

Libros 
Terminé el buen libro que me prestó R.: "Bartleby y Compañía", de Enrique Vila-Matas. Días antes ya había acabado la también buena novela de Carlos Calderón Fajardo, "La conciencia del límite último", de la cual me gustaría escribir un post más adelante. Actualmente, estoy fascinado con la lectura de "Los anillos de Saturno", que el buen P., director de la revista Estereograma, me prestó (y, antes, osó recomendar).

El arte de escribir
Esta semana ha sido la más fructífera para mí. He escrito todos los días un promedio de dos horas. Sí. Digamos que estoy asumiendo la condición de aprendiz del oficio y convenciéndome que es así como se debe trabajar. Hace poco leí un artículo de Vila-Matas en el que menciona que, cuando el quería ser escritor, no sabía que uno de los requisitos para serlo era escribir, y escribir bien. Lo mismo me sucedía a mí, que sí tenía presente la meta de una buena escritura pero nunca la practicaba. Nunca antes la frase de Nike sonó más perfecta y acertada: JUST DO IT. Y es así como continué escribiendo mi cuento -el cual remataré mañana con una escena final. Mezquino sería decir que el discurso de Vargas Llosa tuvo poca influencia en mi cambio de actitud cuando, en verdad, fue un dulce látigazo en la espalda acompañado por una voz que tronaba: "escribe, mierda, escribe".

La tesis
Esta semana hice movimientos mecánicos en la tesis pero el gran descubrimiento fue el modo de abordarla. Fue una iluminación propia de los destinados a decir alguna vez "dígame licenciado". En fin. Ahora tengo mucho trabajo por hacer (lo cual es lo de menos: así de optimista soy). Tal vez esta semana anduve rumiando la idea de comprarme una netbook (son baratas, pequeñas y me sirven para escribir la tesis en un lugar que no sea mi casa) pero decidí comprar fichas y avanzar la tesis a la manera antigua u oldschool.

El estafador
El lunes volví a llamar al estafador, dueño de una editorial y una revista muy infames en nuestra ciudad -pero qué le vamos a hacer, así está la situación y a caballo regalado no se le miran los dientes-, e hizo lo mismo de siempre: me volvió a pasear. Me dijo que no podía atenderme y que lo llamara el miércoles, para vernos ese día. Esto es muy odioso. Se supone que él requiere de mis servicios y soy yo el que lo llamo. 

El día martes me sacaron la muela del juicio. Cada martes voy donde mi preciosa dentista (me gustaría que fuese uróloga), poseedora de un trasero nada pequeño, a que hurgue dentro de mi boca. Como la semana pasada había terminado una larga endodoncia, me sugirió que podíamos pasar a la extracción de la muela del juicio. Yo acepté cándido, sin saber lo que me esperaba. La doctora me puso la anestesia y, al poco rato, empezó a palanquear con una especie de mini-patadecabra que me empezaba a generar cierta molestia. En sus distracciones para ir a recoger sus herramientas de carnicería, aprovechaba para darle una mirada ahí donde terminaba su espalda, pero ya cada vez lo hacía con menos ganas, vencido por el dolor que me iba causando la maldita muela que no salía y que ella palanqueaba una y otra vez. Hasta que al fin salió y yo me marché a mi casa casi después de dos horas y con medio rostro adolorido.
  
El resultado de esto fue que el miércoles estuve con un descanso obligatorio, a sabiendas que tenía que llamar al estafador. No lo hice por las ya sabidas razones y también porque era feriado. Además, lo más seguro era que él había olvidado que lo llamaría y ni se interesaba por comunicarse conmigo. Así son los caballos regalados en esta ciudad.

martes, 7 de diciembre de 2010

"Elogio de la lectura y la ficción"

¡Qué emoción! Acabo de ver el discurso de Mario Vargas Llosa en las celebraciones que anteceden a la condecoración del Premio Nobel de Literatura y francamente me ha enternecido. Sus palabras (como cuando leí "El pez en el agua") han vuelto a azuzar dentro de mí ese fuego que posee la literatura. Hoy, si tenía mucha inseguridad y pereza por escribir, gracias a Vargas Llosa todo esto ha cambiado.

Me levanté a escribir unas carillas, horas antes del discurso, y luego, mientras lo escuchaba hablar sobre la rebeldía que la literatura le incita al hombre, me sentí plenamente conectado, alegre, inspirado.

No puedo olvidar una frase que se tatuó rápidamente en mí, cuando hablaba sobre el Perú: "extraño privilegio el de un país que, en lugar de tener una identidad, las tiene todas."

Si por casualidad has caído en este blog, he aquí un enlacé del discurso en PDF proferido hoy por Mario Vargas Llosa.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El monitoreo de la semana

Desde que decidí ordenarme he optado por retomar este blog para volverlo, entre otras cosas, una bitácora personal. Un post por semana para monitoriear lo que avanzo en las cosas que hago es mi meta. Se supone que ayer domingo debí empezar publicando esta entrada, pero tuve tantas cosas que hacer -entre una de ellas, encontrar una hermosa plantilla para mi blog- que ni siquiera empecé la tarea importante de cada día: hacer la tesis.

Según lo apuntado en mi agenda me tocaba mantener la meditación. Lo he tratado. Juro que sí. Siempre antes de dormir. Pero paulatinamente el odioso insomnio (ya no sé si es insomnio) me ha visitado de nuevo. Hoy es lunes así que debo continuar con la meditación. Tengo la sensación que voy por buen camino.

Terminar de leer el Bartleby de Vila-Matas también estaba en mis pendientes. Me faltan algunas páginas que se pueden leer en un par de horas. Sin apurarme, lo acabaré hasta antes del domingo. La verdad, lo estoy disfrutando mucho. Como lo mencionó R. -a quien le debo el favor de habérmelo prestrado- este libro es una pequeña joyita. Sin lugar a dudas, le pondré cuatro estrellas en mi anobii.

Hoy también llamé a un presunto estafador del deprimente mundo editorial limeño, quien me prometió reunirnos justamente hoy para conversar sobre una propuesta de "trabajo". Hace mucho que H. me ofreció realizar entrevistas para una revista que publica cuando le da la gana o quizá cuando está tan aburrido que no tiene otra cosa más que hacer. Hace mucho también que me "pasea" diciendo que conversaremos en su -hasta el momento- abstracta oficina, de la cual solo tengo la dirección apuntada en la libreta. Hoy volvió a excusarse y me aseguró que el miércoles nos sentaremos a charlar. Dudo que suceda. Y, si sucede y me incluye en la revista, dudo que me pague.

Creo que la buena noticia es que volví a escribir. Ya hace una semana remendaba algunas cuantas frases o párrafos sin objetivo alguno. También estuve escribiendo uno que otro poema. Sucede que siempre tengo el imperativo de presentarme a los concursos de cuento que se realizan aquí y justamente ahora se viene uno bueno. Por otro lado, la necesidad de escribir ya era palpable. Quiero pensar que ambos motivos coincidieron. El otro día terminé el boceto -a grandes rasgos- de lo que será mi cuento y hoy aproveché eso que creo que es insomnio -me levanté a las cinco de la mañana- para escribir unas cuantas carillas.

Finalmente, para terminar de rendir cuentas, hice un cronograma -¡que no estoy cumpliendo!- sobre la elaboración de mi Marco Teórico. Lo bueno es que ya visualicé el modo en que voy a organizarme: escribiré el índice, el estado de la cuestión y luego paso a desarrollar los capítulos. El problema es llevarlo a cabo. Apenas me pongo a redactar sucede algo: o me entra sueño o alguien me llama o estoy, sencillamente, muy propenso a las distracciones. Esta semana haré un gran esfuerzo por dar grandes pasos.

Ha sido una semana buena, al fin y al cabo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Lo juro...

Ahondarme en la investigación y sustentar la tesis.
Empezar a escribir un cuentario.
Buscar un trabajo digno (y encontrarlo).
Meditar todos los días.
Subir de peso.
Alimentar mi blog.
Lavar mi ropa.
Lavar los platos.
Hacerme el desayuno.
Respetar mis horarios de sueño.
Practicar natación (en verano).
Aumentar mi nivel en ajedrez.
No dejar de escribir.
Llevar un cuaderno de apuntes a todas partes.
Llevar la fiesta en paz con mi hermano.
Leer una novela en inglés.
Leer a Vargas Llosa.
Sentarme correctamente.
Apoyar a mis amigos de la revista.
Ensayar con V. (ponerle un nombre a la banda)
Volver a publicar en revistas.
Aprender "Aguas de marzo".

Cometer errores y perdonarme siempre.
No cometer los errores de siempre.
Ser conciente de mis actos.
No temer a nadie ni a nada nunca más.
No dudar.
Ser ordenado y metódico.
Enterrar el pasado.
Ser muy paciente.
Conservar la calma.
No ser egoísta.
Alejarme de la flojera.
Sonreir.
Reir.
Tener mucha fuerza de voluntad.
Y, sobre todas las cosas, retroceder nunca, rendirse jamás.

*Creo que me he adelantado un poco al año nuevo. 
No me habría animado a jurar tanto sin antes haber leído esto.

Las dos historias

Apenas abrí los ojos, cogí mi celular y vi la hora: tres y ciencuenta. Casi la misma hora de ayer, pensé. Nuevamente, me había levantado después de tres horas de haber dormido; calco de la noche anterior.

Sentí un vacío en el estómago y quise sospechar que se debía al hambre. Como la noche anterior, pensé en embutirme un plátano pero saber que podría estar acostumbrandome a comer de madrugada me hizo buscar otras opciones. Tomé un vaso de agua para refrescar el estómago y volví a la cama. Ya con el sueño interrumpido pensaba en lo que haría las siguientes horas para que el sueño -muchas veces inmisericorde- se me acercara.

Practiqué un poco de meditación. Boca arriba, con las manos sobre el abdomen, empecé a respirar profunda y lentamente, tal y como había visto en mis improvisados cursos de Yoga por youtube. Me era difícil concentrarme en la respiración, aunque -soy conciente- tampoco hacía el esfuerzo necesario para mantener despejada mi mente.

(Llevo dos días seguidos practicando una meditación desordenada. He tomado la decisión de hacer por lo menos veinte respiraciones diarias "para introducir el hábito" -como me indicó SR, un amigo trotamundos, a quien conocí intercambiando música por Soulseek- y espero tener la firmeza para poder continuar.)

Así estuve algo de veinte minutos. Ya antes había practicado la meditación, pero siempre el tedio y el aburrimiento se instalan alrededor de uno y es ahí cuando uno comienza a sentir lo infructífero de inhalar y exhalar. Tiré la frazada a un lado: tenía calor. Me senté al borde de la cama y me calcé las pantuflas. La luz tibia y celeste de la mañana ya se había impregnado en las paredes, dejando un profundo silencio en los terrenos que le ganaba a la oscuridad. Prendí la computadora y me senté a revisar las redes sociales para buscar el bostezo que antecede al sueño.

Tenía la necesidad de escribir algo. Lo normal es que abrá el word y escriba hasta que me canse. También, lo normal es que me canse rápido y que guarde el documento en la carpeta de "manuscritos a medias" y no la vuelva a abrir nunca. Digamos que ahora le encuentro una valiosa utilidad al internet. He visto tantos frikis que alimentan sus blogs hablando de sus anécdotas que esa necesidad de escribir (que solo los buenos libros y las experiencias cruciales despiertan) se me contagia. Entonces abro el blogger y me acomodo para escribir. Y la facilidad de ser "público" también me obliga a concluir lo escrito, a no dejarlo para el futuro incierto.

Se supone que debería escribir sobre libros (o películas) pero no encontraba tema alguno con que ligar este repentino despertar en la madrugada. Ayer terminé esa breve antología de Chejov, la cual no me dejó tan satisfecho pues ahora me veo en la necesidad de buscar más de sus relatos. He intentado descifrar lo que dicen los teóricos sobre Chejov. Esa afirmación que en sus cuentos se narran dos historias. Lo analizaré sobre la almohada y, así, tal vez logre descubrirlo o, en el mejor de los casos, quedarme dormido en el intento.