sábado, 12 de mayo de 2012

Acuérdate antes de irte

Jesús Barahona Marín (Lima, 1989) es un joven narrador que, con apenas 18 años, publicó en el 2008 Jaquecas y sonrisas despiadadas, su primera novela. En esta ocasión nos entrega su segundo trabajo: Acuérdate antes de irte. Se trata de una novela de poco más de 300 páginas y que la editorial Casatomada se encargó de publicar a finales del 2010.

Narrada en tercera persona, la novela está dividida en 22 capítulos (algunos cortos, otros largos) donde se aborda la vida de Gerardo Ponce de León en su infancia, adolescencia y corta adultez. Destaca mucho la fluidez con que se desarrolla la novela, la cual puede leerse de un tirón. Los diálogos (que podríamos considerar como excesivos) resultan dinámicos y amenos, y la mayoría de escenas tienen lugar en Miraflores y San Isidro.

Gerardo, el personaje principal, es un enfermo de cáncer en fase terminal. Tras una convulsión en casa de su mejor amigo, Antonio Baltuano de la Torre, ha sido internado en una clínica donde pasará el resto de sus días. Es un hombre de 30 años, profesor de Filosofía y con una próspera carrera como escritor; sin embargo, la enfermedad lo ha postrado en una cama y desde allí recordará toda su corta vida pasada.

La mayor parte de la novela se enfoca en detallar estas remembranzas, casi todas sobre las mujeres a las que Gerardo conquistó. Es en estos saltos temporales donde se narran todos sus amoríos. Aquí, el sexo tiene un lugar privilegiado al momento de la construcción de las escenas. Gerardo llega a ser un personaje cínico y desalmado, a veces tierno y a veces cruel.

No recuerdo, sin embargo, haber leído en mucho tiempo una novela con tanta cantidad de erratas. Tal vez una corrección de estilo y cierto cuidado en la diagramación habrían ayudado mucho a mejorar este aspecto del libro.

Si bien se abordan temas como la corrupción en los colegios y las dependencias policiales, el racismo por parte de las clases sociales altas y el aborto clandestino, el texto recae en temas tan manidos como el sexo y las drogas en el mundo adolescente (temas clásicos, por así decirlo, en los narradores jóvenes de las últimas décadas).

Existe un abuso de la replana española al momento en que hablan los personajes. Expresiones como «cojones», «coño», «vale», «follar», son dichas por casi todos ellos e incluso por el narrador, sin tomar en cuenta que la novela se circunscribe en Lima como zona geográfica donde tienen lugar los sucesos del libro.

El narrador omnisciente hace uso constante de un lenguaje procaz, incluso plagado de jergas: «Quedó boquiabierta, estática, con cara de cojuda, sin saber qué carajo hacer» (56). «...y, desde la ventana del auto, vislumbra las actitudes sátiras y criollas que se cometen en, generalmente, los buses populares que a uno lo lleva de un distrito a otro por, a lo mucho, luca-china» (66-67). «Pero, la verdad, con Constantino no se podía aprender ni un carajo de inglés: tenía una pronunciación hasta las huevas» (107). «Gerardo se quedó huevón. No supo qué decir» (131).  

La información que se le entrega al lector suele ser abrupta. Por ejemplo, en alguna parte del libro, Gerardo se entera que su padre pertenecía hace mucho tiempo a una mafia internacional de tráfico de órganos. El personaje principal, además, no está muy bien definido ni posee gran profundidad psicológica. Su labor como escritor se reduce a la de ser un poseur.

El autor refleja en el libro una Lima de adolescentes con una exacerbada curiosidad por el sexo, y es aquí donde la novela se pierde pues abunda en estos detalles de manera gratuita, descuidando al Gerardo de la clínica, quien, hacia el final de la historia, le encargará a Antonio que termine de escribir la que sería su última novela.

BARAHONA, Jesús. Acuérdate antes de irte. Lima: Casatomada, 2010.

4 comentarios:

  1. "Entonces lo que yo sí diría que está sobrevalorado -tanto como en el fútbol- es pensar que el Perú es un país de escritores. Pienso que el Perú no es un país de buen fútbol ni de buena literatura. Somos un país que tenemos buenos escritores, individualidades. Como Vallejo no hay ninguno, pero eso no quiere decir que nuestra poesía es buena."
    extraido de la entrevista a a Iván Thays
    en el blog Lee por Gusto

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  2. ¿Alguna opinión sobre las faltas ortográficas y de corrección que tiene todo el libro? Es increible encontrar "Vello público" "Reglarle una leve sonrisa" o "que rece muchos Padresnuestros" entre otras perlitas. Realmente un libro impresentable

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    1. PD: en el libro no dice muchos. Dice "mucos

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  3. Es evidente que el libro no ha pasado por un proceso de corrección de estilo, pero incluso si obviamos ese detalle, nos queda una novela pobre en cuanto a calidad literaria.

    Saludos.

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